18 de junio de 2009
filosofía mundana (viajar juntos)
Hoy que el tiempo aprieta y las nuves ya parecen haber despejado el cielo para una eternidad me atrevo a declarar mi corazón insolvente a la hora de hacer la delcaración de la renta amorosa. Y es que me entra el miedo del no no saber o el no hacer bientípico del pretérito imperfecto de mi vida. Yo, que no dudaba nisiquiera del azar me veo mirando a Yago desde mi ventana detrás de las cortinas intentando espiar que hay bajo el toque mágico que cuando nació alguien le dió y no veo defecto alguno. Me asusto al pensar que éste puede ser para siempre porque yo nunca he tenido nada "para siempre" y él parece estar hecho con un material indestructible que es imposible echar de mi vida. Pero tampoco sé si lo quiero para siempre, ni tan siquiera sé si lo quiero echar.
Ahora repaso la costura de la cortina repitiéndome que las estupideces más grandes se hacen por amor y pensando que será eso lo que nos une mientras encargo dos billetes para Nueva York y le escribo en un papel en blanco en forma de avión que entrará por la ventana de su habitación "Cójete una maleta para 6 días y preséntate mañana a las 8 de la mañana en la terminal C. Te espero" y sé que él no preguntará nada, ni se planteará dejarme.Él vendrá y viajaremos juntos. El primer viaje que haré en pareja.
6 de junio de 2009
filosofía mundana (feliz)
¡Cuántos días sin actualizar! La verdad es que he tenido tiempo pero lo he invertido en otras cosas como por ejemplo en Yago. Sí, así se llama el vecino que ahora lo de vecino ya lo podemos reemplazar por mi amigo íntimo.
Anoche fuimos a cenar con Carlos, Mario y unos amigos más y hice la presentación oficial. No les dije "hola, este es Yago y salimos juntos", sólo dije "Os presento a Yago , un amigo" y Mario me miró giñándome un ojo y yo le sonreí; esto fue suficiente para ahorrarnos todas las oficialidades.
Fue genial la noche con ellos y es que Yago es genial.
Con él he vuelto a mojarme bajo la lluvia sonriendo y saltando en los charcos.
Él me ha demostrado que no hace falta ser dos almas gemelas para compartir una naranja que se partió seguramente cuando nacimos.
Después de cenar fuimos a bailar y mirándomelo en medio de la pista mientras miraba como se acercaba a mi con un par de vasos en la mano pensé en Al, en las veces que habíamos salido de fiesta juntos, que habíamos compartido vasos, bailes, sonrisas pero nunca besos y con Yago no iba a ser así. Impulsada por una espontaneidad que hacía tiempo se había escondido por mis adentros me lancé a sus labios repitiéndome que a éste no lo iba a perder por ser idiota y me miró con sus ojos azules haciendo desaparecer toda la gente y elevándome a niveles estratoféricos.
Me fui al baño, me miré al espejo y me sonreí a mi misma. Cuando salí me encontré a Jan, el primo de Al que tambien sale de vez en cuando con nosotros y es gay. Su frase clave fue "Oye, se que no debería meterme pero quiero que sepas que Al nunca será consciente de lo que se ha perdido al dejarte escapar pero tú no dejes perder a ese metro noventa de que enamora con la mirada. ¿Por casualidad no tendrá un hermano gemelo para mi verdad? está pá comérselo" y despues de un hartón de reir volvimos a bailar mientras Yago apartaba las lagartas que le acosaban y yo me creía la mujer más afortunada del mundo.
Esta mañana, cuando nos hemos despertado me ha preguntado por Al y le he dicho que ya le contaría otro día la historia, ahora no tengo ganas de pensar en él porque me duele pensar que no nos hablamos.
Yago se ha levantado y ha ido a poner música y a preparar algo para comer y yo mientras soy incapaz de desengancharme la sonrisa que se me cosió la semana pasada.
23 de mayo de 2009
filosofía mundana (cenando con el vecino)
Ayer fui a cenar a casa del vecino y este es un trozo de la conversación que tuvimos.
- mañana lloverá.
- ¿de verdad? ¿como lo sabes?
- tengo un máster en previsión meteorológica, te lo dije cuando nos conocimos.
- ya...¿y si no llueve? esto te pasa por andar tan segura en ti misma, algún día te caerás.
- lloverá. El mundo es demasiado grande como para que no haya ni una nube de tormenta.
- bien, me gustas, tienes talento.
- ¿talento? ¿qué quiere decir eso para ti? porque yo no lo creo.
- sabes mucho y lo que no pues te lo inventas con una facilidad tan insultante que hace creer que es verdad.
- alguien dijo un día que una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad.
- lo dijo un sabio como tú.
- los sabios son los que saben cosas y TODOS sabemos algo.
- es verdad, pero desde que te conozco todo lo que sabía me parece inútil a tu lado. Me fascinas.
- Yo soy la que alucina con tu vida tan misteriosa. Me gustaría tanto saber más de ti.
- venga,pues pregúntame.
- ¿Cómo se llama tu hijo?
- ¿Hijo?¿Cómo lo sabes?
- Vi la foto que tenías guardada en la cartera.
- Se llama Yago pero vive con su madre en Nueva York y solo lo veo cuando voy de viaje de negocios.
- Tiene los ojos de su padre.
- lo sé, ¿y tu no tienes hijos?
-¿Yo? jajaja, que va. No creo en la maternidad.
- Pero la maternidad no se cree, la maternidad se siente.
- Yo solo siento lo que creo.
- siempre tienes la respuesta correcta en el momento preciso.
- no, siempre tengo respuestas que no dependen del tiempo, el momento es lo de menos.
y me besó por primera vez.
17 de mayo de 2009
filosofía mundana (el de márketing y la bronca)
Esos ojos negros del de márketing tan solo se me han clavado un día mas, el viernes, cuando subí a su despacho y no creo que se atreva a volver a pararse en mi planta.
Hace un par de meses en una fiesta de esas en que la gente se empeña a relacionarse con sus compañeros de trabajo se nos acercaron un grupo de los de márketing, los que se creen los más guaperas y van con el cuello de la camisa levantado y vale, a parte de algún que otro del servicio de mantenimiento, tienen su atractivo con esos trajes caros y más cuando se los quitan a las 6 de la mañana borrachos en su casa mientras te bajan la cremallera del vestido rojo de Chanel que soñaste desde que tenías 10 años y que por fin te pudiste comprar a cambio de no comprarte ropa durante dos años, y al cabo de dos horas te levantas para volver al trabajo y te encuentras con el error tumbado a tu lado. Recoges todo lo que intuyes que es tuyo del campo de batalla y te largas cerrando la puerta y acabando la frase que te gritan desde lejos "espera, podemos desayunar..."
Como yo no suelo trabajar en la oficina no nos encontramos hasta el siguiente sábado por la tarde que me pasé a buscar unos proyectos y me lo encontré en el ascensor con su traje y colonia de Armani, zapatos de Sebago y esa mirada italiana que le dió al stop 10 minutos y una razón de trabajar los fines de semana controlando las cámaras, al de seguridad.
Hubo más encuentros por los pasillos, el ascensor y hasta en otra fiesta pero le ignoraba y él insistía hasta que se me declaró(lo de la carta del otro día). Entonces a final de semana subí a su despacho y le dije que lo nuestro era un amor imposible y que mi novio le vendría a explicar con otras palabras si no lo entendía. En ese momento me llamó el vecino haciéndose pasar por mi pareja y no sé muy bien qué le dijo pero de momento no ha vuelto a aparecer en mi vida.
Ayer vino Al a tomar café y le abrí la puerta; después de tanto tiempo sin hablar con él necesitaba actualizarle mi vida y le hablé del vecino, de como nos conocimos, de las tardes y alguna que otra noche que compartimos y de la vuelta de mi felicidad con una persona como él tan cerca aunque no hiciese mucho que nos conocíamos y así durante una hora.
La respuesta de Al fue contundente.
-"No te merece.
No sabe cuándo sonríes porque algo te hace gracia o cuando lo haces por cumplir.
No sabe cuándo pones ojos de gatita y cuando miras analizando todo lo que pasa a tu alrededor.
No sabe que te hacen gracia las rosas azules y que no tienes ni idea de cocinar.
No sabe lo rápido que te enfadas cuando estás pre-menstrual y no te tomas una fanta de limón.
No sabe que le echas dos cucharadas y media de azúcar al café porque no soportas que se quede amargo.
No sabe que a veces te pasas de borde sin querer.
No sabe que la nariz se te poner roja en cuanto hace un poco de frío, ni que te gusta el cine irlandés.
Seguramente no valora tus sueños porque a todo el mundo le gusta viajar pero seguro que os gusta viajar diferente. Tus viajes son apasionantes, los suyos son de negocios.
No sabe nada de ti"
-¿Quieres decir que nunca sabrá tanto de mí como sabes tú? Porque yo creía que también sabía todo de ti hasta que me encontré una nota en tus apuntes de mates. ¿Te acuerdas? ¿Recuerdas ese código que solo yo sería capaz de descifrar algún día y que nunca me comentaste? Pues lo encontré y lo resolví y quería decirte que yo también te quería en esa época que ibas de flor en flor y pensaba que nunca te fijarías en mí.Así que me querías...Bien, pues lo perdimos todo por ser dos capullos y yo no quería volver a perderte pero parece ser que encontraste alguien que mejor para ti. Y ahora cuando te cuento que yo también rehago mi vida me vienes con que no sabe nada de mi...
Y se largó.
11 de mayo de 2009
filosofía mundana (el brazo)
Sé que hace poco escribí y que justo hoy, a inicio de semana parece que no hay mucho a contar pero no es así.
Este fin de semana Mario, íntimo amigo de Carlos y Al, ha estado de traslado de sus 30metros cuadrados a la mansión que ha heredado de su tía enmedio de la ciudad con un tal Alfred de mayordomo incluido en el pack. Todos los tontos tienen suerte y aunque Mario reboza de inteligencia ha tenido suerte al encontrarse con semejante suerte en su camino. Lo necesitaba porque el pobre, en su despacho de "físico teórico at home" no tenía sitio ni para que saltaran las palomitas.
Así que este fin de semana hemos desmontado un piso y reestructurado una mansión con un final un poco trágico. Mi muñeca izquierda se quedó bajo uno de los muebles rococós que decoraban el Hall principal haciéndome notar hasta el minúsculo nervio que me pasa por ella. Ahora escribo con una mano cual funcionaria jugando al Solitario o la señorita MonyPenny con la máquina de escribir.
Hoy lunes he vuelto al trabajo y me he encontrado una carta en la mesa. Me he puesto del color de mi benda blanca pero no era el despido. Era una carta de declaración de amor/idioteces del capullo de la planta cuarta (no el de la pelicula, sino el de márketing). Ya contaré lo de este hombre otro día pero ahora no tengo tiempo que he quedado a cenar con el vecino y sus historias neoyorquinas y mi mano derecha se me está cansando que una no es Rafa Nadal para tener el brazo imparable.
Buenas Noches y buena suerte para los que no tengan si esguinze, ni cartas de amor idiota, ni un idiota enamorado, ni un amor platónico imbécil que está con otra, ni un amigo con mansión y mayordomo, ni una vecina embarazada ni...
9 de mayo de 2009
filosofía mundana (los zapatos nuevos)
Ayer fue un día de corazones dobles, es decir, de cuatro latidos por cada segundo.
Salí temprano de trabajar porque solo tenía una reunión a las 9 de la mañana donde demostré mi alemán aprendido con las tapas de los yogures del Lidl y el inglés del Magic English del ratón de Disney, delante de un par de señores alemanes que me dijeron alguna cosa parecida a “bien, nos gusta” o quizá me dijeron “esto es una mierda” y yo quise entender lo otro, aun no lo sé. De todas formas sonreí, recogí los apuntes y me largué. Cuando vuelva el lunes y me encuentre la carta de despido será que no les gustó.
Saliendo de esa jaula multicultural cogí el metro unas cuantas paradas hasta que bajé y radiante de felicidad crucé la calle y pregunté:
-¿los tienen?
- los tenemos.
Cogí la bolsa de papel blanca con una caja amarilla de un palmo por dos palmos y dí las gracias con los ojos y pagué con la cartera (no vamos a ser ladrones ya que de momento las miradas no pagan).
Llegué a casa pegando un salto o dos o un bolchène o un flip, un flap, un top, un essence...y bailé claqué hasta que mi madre que ayer por la tarde se pasó por casa para imprimirse algún archivo del trabajo ya que en su casa no tiene impresora, me soltó:
- ¡O paras de bailar o te vas al balcón!
Y ya me podéis ver a mi bailando en el balcón al son de los aullidos de los perros del vecindario sonando de fondo algún vinilo de Queen que el vecino puso para entrenarse solo a karate; la estampa fue surrealista, yo bailando claqué en el balcón y él, en la ventana de enfrente, haciendo karate al ritmo de Queen. Vi alguna que otra luz que se encendían en medio la tenue noche acompañada de algún bajón de persiana o de alguna cara sonriente que admiró que hubiese alguien capaz de cambiar sus noches aburridas con algún baile en un balcón.
1 de mayo de 2009
filosofía mundana (embarazo)
Parecía difícil volver a sentarme a esribir un viernes tarde y la verdad es que lo es.
Ayer por la tarde, cuando volvía del trabajo me encontré con las vecinas (tengo que aclarar que su movie week fue bastante buena el primer día y el fin de semana pero durante el resto de días faltó ambiente) y se invitaron a tomar café a mi casa para contarme que una de ellas estaba embarazada.
"Bien, felicidades, supongo". Se me quedaron mirando con su cara radiante de felicidad y menospreciaron mi comentario. La verdad es que para mí no es que sea una buena noticia un embarazo pero supongo que ella a sus 32 se encuentra preparada para eso, que se le habrá despertado un tal Reloj Biológico que parece ser que en algún momento de la vida de toda mujer viene a saludarte como quien pasa por allí.
"Dime que sabes quien es el padre" es la segunda frase que le dije mientras ponía una taza de agua en el microondas para hacerme un poleo-menta y la verdad es que para mi no tiene ninguna importancia si se sabe quien es el padre porque yo a parte de mi reivindicación negando maternidad también tengo claro que si tengo un hijo serà porque ese tal Reloj me ha llamado para tener una criatura y la tendré sola.
"¡Claro que sé quien es el padre! Es Francesco!Quiere que nos vayamos a vivir juntos pero yo le he dicho que me quedo aquí con la niña, porque será una niña ¿sabes? y bien, quiero que se llame como tú..."
"¿Como yo?????" en este momento cambié la bolsita de poleo por una de tila y es que la verdad nunca te esperas que a alguien le pongan tu nombre porque en parte es como si quisieran doblarte a ti, me pareció del todo irracional, con la de gente que conoce con nombres de menos personalidad. Y es que yo creo que los nombres tienen personalidad y el mío tiene demasiada.
"Sino le diré Alexia, o Audrey, o Amaia, o Ágatha, o...nose, es que el tuyo es tan diferente que me pareció bueno."
"Así que te pareció mi nombre bueno...pero un nombre no puede ser bueno así como así. No nos conocemos lo suficiente como para que tu niña se llame como yo."
Se acabaron el café de un trago y se largaron y yo me acabé la tila con la noticia de que dentro de cinco meses habría otra vecina nueva con mi nombre.
25 de abril de 2009
filosofía mundana (el código II)
Vengo de hacer el ridículo más grande del mundo.
Vengo de cantar Puff, the magic Dragon en el Liceu
Vengo de correr desnuda a la luz de la luna por los vagones del metro.
Vengo de un concurso de gilipollas y me han echado por ser experta.
Lo explico como pueda.
Después de cenar he pensado que lo del mensaje en clave para Al quedaba muy bonito, muy en plan de película pero lo que no he pensado es que estaba desfasado, es decir, él quizá si que escribió para mí ese enigma romántico pero no lo ha escrito hoy, lo escribió hace sus años y aunque lo he pensado no le he dado importancia pero la tiene. Él me quería pero ¿me quiere? ¿hacía falta ese ataque kamikaze a su buzón? Así que he salido corriendo a rescatar el cuaderno repitiéndome "eres imbecil, eres imbecil...".
He llegado al portal que siempre está abierto y mientras metía la mano en el buzón a llegado la adorable y inoportuna señora Antonia, la directora gallega de la radio patio del bloque de Al.
-Niña,¿qué haces, qué buscas?Tú no vives aquí.
Entonces me he convertido en Aurora, la prima lejana que ha venido desde Asturias del vecino del cuarto primera y que se ha equivocado en ponerle la carta de despedida a su primo y la ha puesto al cuarto segunda y que la estaba intentando quitar cosa que he conseguido con paciencia.
La historia parecía tan real que hasta me la he creído yo si no fuera porque en esos momentos entraba Al del brazo de una rubia de rizos indomables y tacones de aguja para llegar al metro y medio.
-¿Tú qué haces aquí?- me ha preguntado con la cara de sorpresa que se pone cuando te encuentras a tu amiga con la mano dentro del buzón mientras habla del buen tiempo que hace últimamente en Asturias con tu vecina gallega.
He escondido la nota, le he dado el cuaderno y me he largado mirándome la punta de las botas rojas mojadas despidiéndome con un "buenas noches" general y sin dar explicaciones a nadie.
He vuelto bajo el diluvio que cae a estas horas.
Al llegar a casa he bajado todas las persianas, he sacado el helado del congelador y me he puesto a escribir esto porque era para contarlo.¿La nota? bien, de momento la he dejado en el bolso, ya la sacaré mañana.
filosofía mundana (el código)
Escribiendo un sábado a las nueve de la noche solo puede significar dos cosas:
1) La tripulación de Star Trek encabezada por Spock han abierto en mi un la brecha de la duda sobre si pasarse toda la tarde viendo estrellas nuevas en el puente de mandos, hablando con un "click-click en el broche del jersey" e imaginando que te tele transportas es de verdad sano para una chica de mi edad.
2) Esta mañana he descubierto un cuaderno de matemáticas de segundo de carrera de Al entre mis apuntes y en la página 33 (el 6 es mi numero favorito) me he encontrado con una ecuación que entrelaza números, el código morse y el abecedario cirílico que no he podido dejar sin resolver.
La combinación era curiosa si tenemos en cuenta que los números mantenían una relación inversa con las letras del alfabeto (1=Z, 2=Y...), el código morse sólo se empleaba para las palabras de más de cuatro letras y el cirílico era la primera y última letra de cada palabra. Tengo que reconocer que ese crédito de verano que hizo en la universidad sobre criptología lo aprobó con razón pero yo de pequeña había pasado algún fin de semana en el despacho de mi tío que trabajaba en una empresa informática de encriptación de archivos y sólo me dejaba jugar a invertir los códigos binarios y hasta escribirlos en horizontal para que su lectura vertical abriera un archivo externo que al ejecutarse salía una pantalla negra con letras blancas y decía "FELICIDADES, nuevo récord de desencriptación! put your name here" pero bueno, volviendo a la ecuación enigmática de Al, lo más curioso a sido el mensaje. Traducido y ordenado (porque algún traspiés tuvo con las rayas del morse) decía algo así: "ella es la única que resolverá este enigma en menos de 4 horas. ella es la única con la que de verdad siento que soy yo. ella es, como dijo Scherlock Holmes en su día "La mujer" y creo que por ella sería capaz de perder mis cinco sentidos".
Al estaba en segundo.Tenía 20 años, dos neuronas que le chocaban de vez en cuando y un saco de hormonas como una olla de grillos.
A la que tenía traducido hasta la última s he dejado el cuaderno, he cogido una hoja en blanco y le he contestado con su código una frase tan simple como "te quiero.3horas 47minutos 25segundos". La he metido dentro del cuaderno y me ido a su casa pero no he sido capaz de llegar a su rellano y lo he dejado en el buzón. También he dudado si el mensaje iba por mí porque en esa época creo que habían muchas chicas en su vida. También he dudado si de verdad alguna vez Al me había querido de verdad y he estado a punto de dejarlo pero como un aire de confianza en mi misma me ha hecho divagar que sólo yo podía resolver el código en menos de 4horas porque soy la única que sabe que su abuelastro (es decir, el marido de la madre del padre de Al) era ruso y porque el 33 era el último número de nuestro identificador universitario (47568mp33 y 47592ns33)
Aún no me ha contestado. Y vuelvo a estar a la espera de su respuesta, como siempre. No debería haber ordenado mis apuntes. Ni siquiera debería haber abierto el cuaderno, mirar la página 33 y intentar resolver esa cosa tan sumamente idiota. No debería haberle dicho que le quería tan tontamente cuando ya lo había echado de mi vida.
Voy a cenar un poco de esperanza recalentada en el microondas con salsa de nervios y de postre un poco de frustración fría con alguna copa de vino histérico o directamente chupitos de licor de soledad. Bien, con Spock, claro está.
19 de abril de 2009
filosofía mundana (bye,bye Al )
Hoy domingo dominguero de estar por casa ordenando los estantes de las ideas que han perdido su orden alfabético para reorganizarse en orden de colores y es que la primavera hace esto, cambia el orden de las cosas y hasta salva alguna de pozos sin fondo.
Esta semana ha sido estresante. Carlos, San, Kiara y mi madre se propusieron hacerme borrar a Al de mi vida y casi lo han logrado con largas tardes de compras y cine, cenas de risotto inventado y vinos canadienses, noches glamurosas con sus amaneceres sonrientes.
Al ha vuelto a dar señales de vida pero ya no me importa. Al ha roto silencios con sus llamadas pero se han silenciado solas otra vez. Al ha llegado a plantarse ante mi puerta mañanas, tardes, noches y he abierto con mi mejor sonrisa después de guardar la llave de mi corazón en un lugar muy muy secreto que ha sido incapaz de encontrar otra vez.
El vecino se marcha la semana que viene a Nueva York a negociar alguna cosa de las suyas que parece ser que no se pueden hacer por teléfono. Y yo que pensaba que la era de las comunicaciones sería capaz de unir continentes...parece ser que aun quedan charcos para saltar.
Sus ojos empiezan a ser una obsesión inconfesable que me hacen acupuntura en los atardeceres de café en su casa.
Mañana empieza la semana que las vecinas han bautizado como "movie week" que consiste en ir cada día a su casa y ver películas todos disfrazados del tema.
Empezaremos por "4 bodas y un funeral". supongo que me disfrazaré de muerta porque me será más fácil que de novia.
14 de abril de 2009
filosofía mundana (la fiesta y el vecino)
10 días de latente sudor frío en las manos. 10 días con sus noches de telebasura hasta las tantas. Algunos días de trabajo con caras largas y de fiestas santas con sobres de Nescafé en casa del vecino nuevo.
No fui. No me presenté en el aeropuerto. "Yo no soy para cuando tú quieras" le contesté el lunes a las ocho menos diez con un mensaje de mobil. Me arrepiento tantas veces como las que creo que hice bien y eso me ha creado una inestabilidad flotante que intenté arreglar con una cena en mi piso con los amigos, Carlos, San, Kiara, Ágatha y Adam, mis hermanas, las vecinas, los amigos italianos de las vecinas, el vecino y sus alumnos y alguien más que ayudaron a sumar una veintena de cuerpos sudorosos que bailaban al ritmo de estribillos ochentoides barnizados con el ponche casero que se inventó Kiara y trajo en una palangana de plástico azulón que acabó usándose para dar un discurso de Adam como el de Obama en Berlin y al final de la noche de podium para dar premios a los más borrachos que ganaron los italianos con una abrumadora diferencia y un hígado a prueba de los proyectos más radioactivos del gobierno iraní.
El viernes siguiente cuando me desperté encontré un brazo que rodeaba mi cadera por encima de la sábana y otro cuerpo que me respiraba en la oreja derecha. Por suerte era el brazo de Kiara y el aliento de San que se habían quedado a recoger mientras toda la muchedumbre se largó a las 7 o las 8 de la mañana. Seguimos recogiendo hasta media mañana. Nunca había visto mi piso tan limpio. Descubrimos que el mosaico del suelo podía llegar a ser blanco y verde. No se nos resistió ni el vodka más barato.
Después de comer se fueron y yo no tenía el cuerpo para muchos cambios de ritmo así que me tumbé cerca del balcón a leer algun libro suicida que pasó por mis manos. Poco después el vecino salió a fumar y me soltó "me dijeron que hoy se quedaría una tarde bonita pero no me dijeron que sería tan bella como tú" y lógicamente entre sus palabras cruzando el patio que nos separaba y el sol que empezaba a apagarse ténuamente me sonrojé como aquella niña a quien su amor platónico acaba de dar su primer beso sin cruzarle palabra alguna. La frase fue seguida de un "vente a tomar café, ya sabes que piso es". Cerré el ventanal, suspiré mirando al techo y me cambié tres veces de ropa hasta encontrar ese look de estar por casa pero que me miré en el espejo cien veces, corrí a buscar mi mejor sonrisa y la acompañé con una suave línea negra bajo mis ojos.
Me presenté en su casa y hablamos de todo. Me contó sus aventuras por Etiopía y sus largas primaveras en Estados Unidos. Me susurró que mi sonrisa era bonita mientras yo por dentro creía de verdad que la suya era la mejor del mundo. Me giñó el ojo azul cielo que me subió a tocar las nubes y sus manos me tendieron una taza de café negra con letras blancas que gritaban "Have a good Day!"
4 de abril de 2009
filosofía mundana (el vecino)
Estas barritas de sésamo exportadas des de Grecia con algún carguero chino navegante de aguas mediterráneas me deja la boca con un gusto tan dulzón que he tenido que traerme la jarra de agua.
Por fin he visto al vecino. Las descripciones de mis vecinas no eran erróneas y ayer cuando se asomó a fumar un cigarrillo yo estaba apoyada en el ventanal (nuestras ventanas dan frente a frente) y tuvimos que saludarnos.
Después de demostrarle mi máster en previsión meteorológica anunciándole lluvias para todo el fin de semana él me contó que su máster era en hacer previsión amorosa y que por los vientos que le soplaban de mi comedor deducía que estaba en un momento "de paso" en mi vida, que el reflejo de los cristales le daban la certeza de que había suspirado más de 10 veces por algún idiota que se había dejado en la última cena el jersey grisáceo que yo llevaba puesto y que esa semana había estado fuera en algun viaje-antibiótico que no hizo del todo su efecto.
Tengo que reconocer que me ha sorprendido y hay pocas cosas en este mundo que sean capaces de alterar el orden correcto de mis frases y hacerme decir una estupidez como "¿y eso donde se estudia?" y hacerle reír.
"Tengo frío, buenas noches" ha sido la maniobra de escapismo que se me ha ocurrido inesperadamente y a la vez en contra de mi voluntad ya que me hubiese quedado toda la noche hablando con él y contándole que Al me había roto más veces de las que me había recompuesto, que no había suspirado 10 veces sino 20 por él mientras yo misma desentelaba el ventanal con la manga del jersey cuatro tallas grandes que se dejó la última noche. Pero no era el momento y tampoco la persona. ¿porqué le iba a contar mi vida a esos ojos azulones de enfrente? Así que he cerrado la ventana, me he quitado el jersey y me he tumbado al sofá leyendo el mail que ha acabado de hacer de esta noche una irrealidad completa.
Mail de Al con un mensaje cortísimo:
"Hola,
como estás? no me has cogido el teléfono en toda la semana y he llamado a Carlos por si sabía algo de ti y me ha dicho que te habías ido a Berlin. Sin mi. Bien, supongo que si no me dijiste nada era por algo...¿estas enfadada?
Contéstame. Últimamente te he visto muy distante y con caras largas,dime si aún me dejas algún rincón de tu vida para hacerte sonreír otra vez.
¿qué tal si me lo cuentas el lunes? Cójete una maleta para 3 días y preséntate a las 8 de la mañana en la terminal C. Te espero"
Me voy a reflexionar sobre qué hacer el lunes. Estaría bien plantarlo, devolverle todas las veces que se ha ido sin decir nada. Pero si quedamos en el aeropuerto es que quiere irse de viaje,conmigo...¿y la otra? ¿Porqué será capaz este chico de hacerme dudar hasta del aire que respiro?
24 de marzo de 2009
filosofía mundana (Berlín: el regreso)
ayer volví a tierras cercanas como quien le han dado un par de muletas para ir tirando.
17 llamadas de Al del todo insignificantes, un par de vecinos nuevos y un post-it en la nevera con letra de mi madre diciendo que la llame cuando vuelva.
Aun no la he llamado y al otro tampoco. Lo que si hice fue subir a ver a las vecinas y que me contaran las novedades.
Parece ser que en el bloque de enfrente ha llegado un hombre nuevo con aires de ambicioso, sin mujer ni amante visibles por el momento y que da clases de karate los lunes y los miércoles de 8 a 10 de la noche a dos chicos que lógicamente y para deleite de mis vecinas entrenan sin camiseta.
Yo aun no los he visto porque justo ayer cuando llegué ellos ya no estaban. Solo pude intuir una tenue luz en el piso de enfrente y nada más.
Dije que me tatué unas notas en la piel y la verdad es que también me tatué un nombre: Ancel, el chico de la guitarra acústica de madre danesa y padre griego nacido con un par de ojos azules grisáceos y pelo negro brillante. Habla como canta y canta como cualquier alma de jazz y corazón de rock melancólico.
Ancel es libre. No libre como puedo querer serlo yo. No. El es libre de todo. Toca en el Raitsön Bar para pagar el alquiler del apartamento de 35 metros cuadrados que tiene cerca de alguna parada de metro de la linea verde que no recuerdo. Un apartamento co un sofá cama casualmente igual que el mío made in IKEA rodeado de partituras pisoteadas, algun que otro disco de vinilo y montones de libros que hacen de patas de una mesilla.
Estas noches a su lado han sido mejor que cualquier visita guiada por las entrañas de esta ciudad. Estas medias noches en vela por las calles berlinesas cogida del brazo de ese Dios griego sin patria o descalza por Tiergarten notando como la hierba empieza a humedecerse bajo mis pies helados que han heredado sus zapatos de tacón a mi mano derecha mientras la izquierda sujeta una botella de vino que rápidamente es cogida a sorbos por una boca de labios finos rodeados de una barba de dos días tumbada sobre mi vientre que me susurra alguna que otra canción de Jakob Dylan.
Han sido unas noches realmente brillantes que se acabaron el domingo con una gran despedida desde lo alto de una torre que soy imposible de recordar su nombre donde hicimos un par de aviones de papel con nuestros besos escritos en tinta invisible y los tiramos al cielo oscurecido de la ciudad mientras nos fusionábamos en un abrazo que se desenganchó en el aeropuerto ayer por la tarde.
16 de marzo de 2009
filosofía mundana (mi madre)
hoy hablaré de mi madre. Lo prometí un día y a estas horas en Berlin es negra noche tintada de frío.
Cierto, aun ando por aquí y es que estoy enamorada de esta ciudad. Es mi ciudad tirita. HAy chicos tirita y ahora he descubierto que también hay ciudades tiritas que curan las heridas que traes vengas de donde vengas.
El tema era mi madre y es que en estos días de soledad acompañada de galletas y vasos de leche caliente la hecho de menos.
Mi madre es una actriz de la vida y es que lo suyo es de cine.
Podría decir que es de circo pero quizá el séptimo arte es su mejor representante ya que es mas de aprenderse guiones que hacer de saltimbanqui.
Yo con ella me muero desde el día en que una lágrima suya baño mi recien estrenado rostro.
Me moría por las mañanas de los domingos cuando entraba pegándome gritos a las doce, subía la persiana y decía "vamos a meditar a ver que tarea transcendental nos espera en palacio" y se metía en mi cama hasta que se cansaba.
Me muero cuando la llamo enferma y ella me dice "ponte el termómetro y en lo que tardo a venir calienta un par de tazas de caldo y enciende el DVD" y le pregunto "mamá, ¿tú nunca te pones enferma?" y ella me suelta una de sus frases como "mala hierba nunca muere y cuelga".
Me muero cuando sabe que Al a vuelto a dejarme un puzzle de cien millones de piezas dentro de mí y ella despues de ver las correspondientes series empieza una batalla de cojines en el sofá que siempre pierdo diciendo "enemigo no me mate, no me mate que me rindo" y ella se va a la cocina toda victoriosa a preparar palomitas.
Me muero cuando me dice que nunca voy a verla y que por eso ha pegado mi foto al mocho
Me muero cuando quiere llamar a su madre y llama a su hermana y se queda hablando media hora hasta que suelta "si bueno me parece muy bien pero yo quería hablar con mamá!" y cuelga.
Y es que con ella te mueres, te mueres de la risa y si no, te remata.
Yo, por si acaso siempre me rindo antes de que me cojan agujetas.
Me voy a escuchar a un chico de éste barrio berlinés que toca en el bar de la esquina con una guitarra acústica que me tatuó sus notas en la médula.
6 de marzo de 2009
filosofía mundana (Berlín)
Llevo tres noches suspirando por lo mismo y no es que no tenga ganas de suspirar por él, el problema es que no tengo ganas de suspirar mientras miro tontamente una pared roja con los angelitos de Miguel Ángel colgando que me miran diciendo “déjalo, nunca te darás cuenta de que nadie importa en este mundo más que tú” y el problema es que sí que me doy cuenta pero no quiero. Los tres días de suspiro son los mismos días que llevo fuera de casa.
Pues sí, el miércoles me conecté a Internet, busqué un vuelo barato y esa misma tarde ya estaba volando hacia aquí. Esto es Berlín. Es frío de colores, es kebabs y mil comidas rarísimas del mundo mundial, vino caliente, autobuses de media hora, bicicletas, talleres de bicicletas de mujeres (los domingos) donde solo nosotras podemos entrar y arreglarnos nuestra propia bicicleta. Berlín es la puerta, su historia, patios comunitarios de edificios viejos, sillas de mimbre con una taza de caldo humeante esperando en un rincón de la habitación. ¿Parece de película verdad? Pues es así. Me cansé de Al y de su nueva historia de amor donde no estoy en ningún extremo del corazón infantil que se dibuja en los cristales humedecidos. Me cansé de sonreírle tontamente e insistirle en que si de verdad la quería que luchara por ella.
-¿y nosotros? Sé que no tenemos nada y por eso quiero asegurarme de que no te hago daño.
- No tonto, venga, vete a buscarla a la estación que aun estas a tiempo de decirle que la quieres.
Y va el tonto y sale corriendo hacia la estación en el mismo instante en que yo salía volando hacia aquí dejándole a mi madre en el contestador el mensaje “mañana estaré en Berlín hasta que me canse, Al lo ha vuelto ha hacer, ya te llamaré el jueves” y ayer me cogió el teléfono como quien lleva toda una vida esperando oír aquella voz tan familiar y a su vez tan poco cercana ya que hacía mucho que no hablábamos de verdad “No seas una cría y no te escondas de la realidad. ¿le amas? Pues quizá tú también tienes que salir corriendo pero hacia su estación y no hacia el país del olvido” y no me dejó articular nada más porque tenía razón y cuando mi madre tiene razón cuelga el teléfono para darme más tiempo de reflexión.
23 de febrero de 2009
filosofía mundana (Adam&Ágatha)
Adam se quedó huérfano de hermanos y con eso huérfano de sonrisas escandalosas. Sólo sonríe cuando algo le gusta mucho y con Ágatha se pasa el día sonriendo aunque a veces lo esconde bajo una mano que le roza los labios. Una sonrisa suya vale mas de mil millones de carcajadas. Él adora viajar, se pasa mucho tiempo por ciudades que cuesta decir su nombre y aunque Ágatha no lo sabe en sus maletas siempre hay sitio para una foto de los dos en un bungalow medio dormidos con la cabeza de ella reposada encima de su hombro y radiantes de felicidad.
Unas gafas negras le dan un toque que de vez en cuando realza con una barba de dos o tres días que le cubre su tez morena.
Ágatha es simplemente excepcional. Aunque parezca que su carácter puede ser un poco dócil es la que pone el orden, las leyes y las injusticias en su casa. Adam hace todo lo que ella quiere y a cambio ella le da su confianza. Vivió con su madre y su hermana en el piso que ahora viven ellos y se conoce la ciudad como si fuera el pasillo de su casa.
Le gusta viajar con Adam aunque le gusta más recibir las postales cuando llega tarde a casa después de haberse pasado el fin de semana conmigo por no quedarse sola y me llama y me cuenta que le hecha de menos como las rosas serían capaces de hechar de menos a los pétalos, como el reloj hecha de menos al tiempo o como el invierno hecha de menos la nieve
17 de febrero de 2009
filosofía mundana (Agatha&Adam)
Hablamos y sentenció que nuestra amistad era mas fuerte que una noche de lujuria (¿una noche de lujuria??? sólo había sido eso para él? ¡Pues que todas las noches lo sean !). Nuestra amistad fue más fuerte (y lo es) pero no tuvimos problemas en sucumbir a más noches de esas que se convirtieron en cierta rutina (¡Bendita rutina!) y creo que nunca más hemos vuelto a hablar del tema por miedo a descubrir que de verdad nos hemos acostumbrado a tenernos tan cerca.
Hemos estado con más gente. Quiero decir que él ha tenido alguna que otra pareja estable igual que yo y durante ese tiempo nos hemos visto escasamente pero todas las aguas vuelven a su cauce cuando los ríos ya están marcados de tanto que el agua sesga los bordes.
Ahora no sé pensar en mí sin pensar un poco en él. Paso por delante de los escaparates de las casas de muebles y me imagino nuestra casa, se me esbozan las habitaciones, como las de Adam y Ágatha.
Curioso lo suyo también. Viven juntos desde que empezaron a estudiar en la universidad y aun siguen compartiendo piso. Son amigos tan y tan amigos que Ágatha no se atreve a meterse en la cama con él. Todo el mundo piensa que son pareja. Todo el mundo da por sentado que se aman con la locura que se aman los amantes y no es así. Se aman pero por encima de muchas cosas. Se aman por encima de las opiniones y los comentarios obscenos, se aman por encima de muchos y por debajo de pocos pero no se aman igual. Adam la ama como amaría a su hermana si la tuviera. Ágatha le ama como amaría a su príncipe azul de los cuentos que aun conserva.
14 de febrero de 2009
filosofía mundana (en el coche)
- Aquí tengo que parar. Aquí se me paró el mundo. En ese viaje me descubrí a mi misma. Entendí que mi soledad oculta bajo capas finísimas de ironías y de olvidos salió al descubierto al ver que Al también se sentía solo. “La fama no me da lo que la vida me pide” ¡Por Dios! El chico más deseado de la ciudad se me estaba confesando, sólo a mi, prescindiendo de todo el mundo, empezando una amistad a base de guiños, dramas y sonrisas cómplices y sinceras. Des de ese día me rendí ante el estereotipo de chico que siempre había criticado.
- Un martes a las tres de la madrugada me llamó “Quiero hablar” dijo con voz preocupada y le escuché, ¡madre si le escuché! y le intenté ayudar todo lo que pude que resultó ser mucho. ¿Saben que es lo mejor de Al? Que siempre tiene un As en la manga y recompensa todo lo que le des.
- Miércoles. Recompensa. Llamó a la puerta de casa y se presentó con una botella de vino y un paquete de pasta fresca. “¿Has cenado?” “te estaba esperando”. ¡Sí! ¡Un punto para mí y mi espectacular respuesta!
- Cenamos, bebimos más de lo que teníamos planeado, y nos pusimos a ver la película “Sueños de un seductor” de Woody Allen la cual no llegamos a ver ni 40 minutos. Desde que le dimos stop a la peli hasta las nueve de la mañana siguiente en que Al tenía un examen digamos que asentamos por fin nuestra relación. Yo no tuve fuerzas para vestirme y largarme a clase como hizo él. Tenía que plantearme muchas cosas y me las planteé pero no sirvió de nada. Déjense de estar de razonamientos y de fuerzas de voluntad. Las cosas se tienen que admitir como son y yo admito que a parte de ser una de mis mejores noches tuve serios problemas de concentración durante las dos semanas siguientes.
13 de diciembre de 2008
continuación de ayer
Querido sábado,
Siempre es lo mismo. Y siempre sueño con él.
- Al es esa meta, más de picardía que de puro amor, que se cuela al final de mis días entre los sueños.
- Me repito mil veces cómo se acurruca entre mis sábanas y yo reposo llorando la cabeza en su torso mientras me acaricia el cuello.
- Juro haber soñado con nuestros hijos, ¡Yo que me reafirmo negando maternidad alguna!
Alguna vez he llegado a soñar que a penas nos conocíamos, que nos veíamos por la calle y ni me miraba y mi desesperación era tal que siempre me despertaba sobresaltada, pero eso lo he soñado pocas veces...
A Al lo conocí por unos amigos en común. Me habían hablado mucho de él pero la verdad es que todo el mundo lo hace. Todos admiran a Al, un chaval que juega al fútbol, toca el saxo, tenía un programa en la radio local y su estatus siempre ha sido entre alto y supremo. Me pareció vulgar aunque no niego que como hombre atrae hasta la médula pero un tío que juega al fútbol y que su cara y su número de teléfono están en todos los móviles de las adolescentes enloquecidas de la ciudad, des de mi punto de vista, le quitaba puntos. - Un día coincidimos en una fiesta y él aseguró que nos conocíamos haciendo que nuestros amigos se ahorrasen las presentaciones y se largaran. Confieso: yo no le conocía. Soy un desastre con las caras de la gente y fui incapaz de saber quien era. Él sabia mi nombre, mis apellidos, mi deporte favorito y hasta el instituto que fui. Se presentó “soy Alberto, ¿no te acuerdas de mi? Nos vimos en la fiesta de cumpleaños de Carlos. Pusimos la mesa juntos”. En ese momento quería morirme. Fuimos al mismo cumpleaños, pasamos toda la tarde juntos y ni me acordaba de su cara. Claro que la primera vez iba como un tipo normal. Llevaba gafas porque tiene un poco de miopía pero le sientan perfectamente, una camisa blanca con finísimas rayas azules vieja y unas bermudas negras tejanas con unas chanclas. En cambio, en la segunda fiesta no llevaba gafas, la camiseta era de una marca muy muy cara, los pantalones eran blancos y las zapatillas eran unas deportivas compradas en Londres. Le miré de arriba a bajo y me dijo “sabes que no soy así pero aquí no me conocen”. Al es un cabrón de poca monta. Va de duro, todos creen que lo es, creen que no se acuerda de las cosas porque no le interesa nada aparte del fútbol y las chicas y no es así. Se acuerda de todo lo que él considera importante.
- El caso es que desde entonces coincidimos en varias cenas, íbamos al mismo campus universitario, salíamos por los mismo bares los jueves y empezamos a ir juntos a la universidad en coche. Yo creo que en los coches es donde se conoce de verdad a la gente porque se tiene que hablar para romper el insaciable silencio. Déjate de discotecas, de bares de moda y esas cosas. Tú conoces a alguien cuando os pegáis horas cerrados en un coche.
- Al se empezó a abrir poco a poco, me contó algún traspiés que tenía con chicas que le acosaban y no sabía como evitarlo y yo, confieso que por miedo a su mirada de inexpresión de siempre, le conté alguna historia de las mías, medio real, medio fantástica que consiguió esbozarle una sonrisa de complicidad.
9 de diciembre de 2008
filosofía mundana (capítulo tropecientos)
Querido viernes,
Hoy por fin vuelvo a estar estable. El aparatito ese que sale en las películas de médicos vuelve a dar un pulso relativamente bajo.
Miércoles vino mamá con una tarrina de dos litros de helado y la primera temporada de La familia Adams al completo y la original. Sólo ella puede tener este material tan destornillante. Mamá cree que ese tópico de ver películas tristes cuando estas triste es la idiotez más grande que haya en el mundo y dice que contra el dolor lo mejor son las carcajadas y yo me lo creo porque casi nunca la he visto llorar. Señal de que funciona.
Ayer cometí una de mis primeras rutinas pos-relación. Llamé a Al y Al se quedó a dormir en mi casa, en mi cama (porque sólo hay una cama y el sofá no estaba en condiciones) abrazándome toda la noche y seguramente maldiciendo el día en que aceptó hacerme de pañuelo. Al es así. Nosotros somos así. Él me quiere aunque la vida aun no ha querido que lo sepa y yo le quiero des de que le conocí. No me gusta forzar al destino así que no le he confesado nada. Vale, quizá también influya el echo de que un día me dijo que a la que uno de los dos se enamorara ya no volveríamos a dormir juntos.
No es que no haya querido a mis príncipes. Al último le quería bastante pero Al es diferente, es aquél que todas las chicas sabemos que aun que te cases estará en un rincón y muchas noches cuando te acuestes con tu marido te vendrá su imagen a la cabeza y pensarás “qué hubiera sido de nosotros si...”. Al es uno de esos amigos que cuando he roto con alguien me coge de la mano y me susurra “no sé que decirte, ya sabes que para lo que necesites me llamas” y siempre me muero de ganas de responder “necesito que te quedes en mi cama cada noche” pero eso nunca ocurre.
Cuando las luces empiezan a cerrar los ojos como si un dedo mágico les rozara el cristal, la ciudad se despierta, pasan las últimas ambulancias, los barrenderos mojan las calles para el día caluroso que vendrá Al se levanta. Las persianas de hierro de los comercios más viejos se levantan. A alguna le haría falta un poco de aceite porque siempre emiten ese silbato estremecedor al subir. Al se queda de pie en el balcón apoyado en la barandilla oxidada respirando el único aire fresco que habrá en todo el día con los ojos entreabiertos. Siempre susurra “Hoy será un día largo”. Se me queda mirando. Cuando se levanta siempre estoy despierta pero me gusta que me mire a través del cristal de la ventana que siempre ajusta para que no me entre demasiado ruido. Cuando le coje frío y se acaba el cigarrillo entra y después de apagarme el despertador antes de que suene decide despertarme diciéndome que nos hemos dormido y que es muy tarde cuando de verdad ya se que hora es porque lo he visto cuando me he girado, en la otra mesilla. Yo intento alargar este momento pero cuando se pone la camiseta ya sé que en menos de cinco minutos estará en la calle y yo me habré quedado como una tonta mirando la puerta, repasando suavemente sus palabras en mi mente mientras el microondas me calienta un Cola-Cao.