25 de abril de 2009

filosofía mundana (el código)

Querido sábado,

Escribiendo un sábado a las nueve de la noche solo puede significar dos cosas:

1) La tripulación de Star Trek encabezada por Spock han abierto en mi un la brecha de la duda sobre si pasarse toda la tarde viendo estrellas nuevas en el puente de mandos, hablando con un "click-click en el broche del jersey" e imaginando que te tele transportas es de verdad sano para una chica de mi edad.

2) Esta mañana he descubierto un cuaderno de matemáticas de segundo de carrera de Al entre mis apuntes y en la página 33 (el 6 es mi numero favorito) me he encontrado con una ecuación que entrelaza números, el código morse y el abecedario cirílico que no he podido dejar sin resolver.
La combinación era curiosa si tenemos en cuenta que los números mantenían una relación inversa con las letras del alfabeto (1=Z, 2=Y...), el código morse sólo se empleaba para las palabras de más de cuatro letras y el cirílico era la primera y última letra de cada palabra. Tengo que reconocer que ese crédito de verano que hizo en la universidad sobre criptología lo aprobó con razón pero yo de pequeña había pasado algún fin de semana en el despacho de mi tío que trabajaba en una empresa informática de encriptación de archivos y sólo me dejaba jugar a invertir los códigos binarios y hasta escribirlos en horizontal para que su lectura vertical abriera un archivo externo que al ejecutarse salía una pantalla negra con letras blancas y decía "FELICIDADES, nuevo récord de desencriptación! put your name here" pero bueno, volviendo a la ecuación enigmática de Al, lo más curioso a sido el mensaje. Traducido y ordenado (porque algún traspiés tuvo con las rayas del morse) decía algo así: "ella es la única que resolverá este enigma en menos de 4 horas. ella es la única con la que de verdad siento que soy yo. ella es, como dijo Scherlock Holmes en su día "La mujer" y creo que por ella sería capaz de perder mis cinco sentidos".

Al estaba en segundo.Tenía 20 años, dos neuronas que le chocaban de vez en cuando y un saco de hormonas como una olla de grillos.
A la que tenía traducido hasta la última s he dejado el cuaderno, he cogido una hoja en blanco y le he contestado con su código una frase tan simple como "te quiero.3horas 47minutos 25segundos". La he metido dentro del cuaderno y me ido a su casa pero no he sido capaz de llegar a su rellano y lo he dejado en el buzón. También he dudado si el mensaje iba por mí porque en esa época creo que habían muchas chicas en su vida. También he dudado si de verdad alguna vez Al me había querido de verdad y he estado a punto de dejarlo pero como un aire de confianza en mi misma me ha hecho divagar que sólo yo podía resolver el código en menos de 4horas porque soy la única que sabe que su abuelastro (es decir, el marido de la madre del padre de Al) era ruso y porque el 33 era el último número de nuestro identificador universitario (47568mp33 y 47592ns33)

Aún no me ha contestado. Y vuelvo a estar a la espera de su respuesta, como siempre. No debería haber ordenado mis apuntes. Ni siquiera debería haber abierto el cuaderno, mirar la página 33 y intentar resolver esa cosa tan sumamente idiota. No debería haberle dicho que le quería tan tontamente cuando ya lo había echado de mi vida.


Voy a cenar un poco de esperanza recalentada en el microondas con salsa de nervios y de postre un poco de frustración fría con alguna copa de vino histérico o directamente chupitos de licor de soledad. Bien, con Spock, claro está.

1 comentario:

Mario dijo...

Jopé, Linira, no pares! Dónes sempre en el clau, tant que sembles a un cantautor que conec fent rima amb les lletres, paraules i frases.
Macanudo!