29 de noviembre de 2010

filosofía mundana (nohaymanera)

Querido lunes,

El miércoles de la semana pasada salí pronto de una reunión y decidí pasarme por la tienda de segunda mano. En la puerta titubeé un momento pero la curiosidad mató al gato y entré. No disimulé, me daba absolutamente igual todo lo que se vendía, simplemente quería verle a él y le vi. Invariante, como si se hubiese estado toda la semana, todas las horas, cada minuto sin mover un simple músculo. Seguía con el mando en la mano, mirando la tele que ahora no hablaban de física sinó de la contaminación de los ríos tanzánicos. Me miró y yo, disimuladamente, cogí lo primero que encontré y fui a pagar.

- Hola. Vinilo de Elvis. 2€.Gracias.
No me dió tiempo a decirle casi nada a parte de "hola" y "gracias a ti". Cuando pagué miró la caja, metió el dinero y siguió mirando la televisión. Me quedé allí plantada formando parte de la nada.

Me largué con el corazón encogido y con ganas de dar la vuelta, cogerle por el brazo y decirle "¡mírame, háblame, quiero saber más de ti!!!". Paré un par de segundos pero seguí, esta vez, hasta la tienda dónde me compré la sudadera.


Aun hoy le doy vueltas al tema pero no si será mejor seguir por mi camino, recordando que se cruzó un día esa mirada que me habló y que luego, con palabras, fue incapaz de seguir.

2 comentarios:

Mario dijo...

El món n'està ple de gent per a la que passem desapercebuts i de vegades pensem -coi! per què no m'ha dit res?- Possiblement si hagués dit alguna cosa el desencant hagués estat igual. O no.
No hi ha manera

Anónimo dijo...

Seguramente tales objetos se heredaron de la Inquisición.

Un texto conmovedor, algo triste, pero bonito.

Gracias por tu comentario y perdona mi tardana respuesta.